Debates: Pagar por editar un libro es ¿conveniente o no?

¿Una obra autofinanciada pierde valor, o es la única manera de entrar en un mercado literario que muchas veces nos cierra la puerta? Cuando guardar nuestros textos en un cajón ya nos pesa, ¿sirve de algo apelar a los ahorros y ver si podemos costear una publicación por encargo o es una pérdida de tiempo y dinero? Diez narradores comparten con nosotros su opinión y sus propias experiencias.

Deben ser contados con los dedos de una mano los casos de escritores noveles a los que no se les haya cruzado alguna vez la pregunta de este debate. Y es que, frente a variados –y casi siempre fallidos– intentos de publicación en editoriales de prestigio (para los que empiezan las editoriales de prestigio suelen ser las que ponen publicidad en los suplementos literarios de los diarios… y más de un escritor reconocido estaría de acuerdo con esa percepción), frente a las sumas gastadas en fotocopias y anillados para mandar a concursos sin obtener ni una mísera mención, frente a la presión familiar que empieza a atormentar con sus ¿Y el libro, para cuándo, che?, o ¿No era que te iban a publicar este año a vos?, o cualquier otra impiadosa frasecita por el estilo; frente a la legítima necesidad de ser leído por alguien que no sea su pareja, sus hijos, sus amigos más íntimos o la profesora y los compañeros de taller, el principiante, y en muchos casos el no tan principiante, ve en la posibilidad de pagar por ver editada su novela o libro de cuentos, la única salida a la frustración.

La pregunta, entonces, se vuelve acuciante, llegando a nublar incluso la necesidad real de seguir escribiendo más allá de cualquier edición. Porque publicar, para la mayoría de los escritores noveles, es legitimar su tarea solitaria, de años. Es publicar o el abandono. Mala disyuntiva, pero cotidiana para algunos. Frente a esta instancia, el autor acude por desesperación a editoriales que prometen facilidades económicas o un stand en la Feria del Libro de Buenos Aires, sin percatarse de que esas casas editoras ni siquiera se toman el trabajo de revisar la ortografía de lo que publican, o de tener una propuesta definida en su apuesta de publicación, por lo que los libros que son publicados en ellas llevan para el ojo avezado la etiqueta virtual de DESCONFIAR DE ESTA EDICIÓN. O a las que, a pesar del esmerado cuidado en la forma y el contenido de su catálogo, no son capaces de lograr, por tener una pésima distribución, que las librerías expongan sus libros junto a los de otros sellos. El libro, en ambos casos, vuelve a quedar a merced del círculo de amigos y familiares que accedan a ubicarlos en sus bibliotecas o mesitas de luz.

¿Qué hacer entonces? ¿Es recomendable o no pagar por editar? Antes de leer la opinión de estos diez talentosos narradores sobre el tema, convendría saber que más allá de nuestra decisión personal sobre el asunto, y de la desconfianza o expectativa que puede generar en el lector un libro financiado por el propio autor (muchas veces, al abrir una edición autofinanciada puede existir esa ansiedad por descubrir a un “tapado” por parte del crítico), nada que sea exterior a la propia obra podrá estar por encima de ella. Esto significa que, por más editoriales de renombre o ediciones humildes que la contengan y muestren, será siempre la calidad de lo escrito lo que haga finalmente que un libro se termine visibilizando o no. Y eso no se paga ni se compra, se logra escribiendo, día tras día, con el compromiso vital hacia el oficio de escribir.

“El escritor piensa en su libro como necesidad vital, como parte de su proyecto de obra, que también es su proyecto de vida. El editor piensa el libro como mercancía, y es lógico que así sea, porque se trata de su negocio.”

Ariel Bermani

“El arte, todas las artes, y también los libros están vinculados a la plata, al mercado, a la circulación real y material: ¿por qué debería ofender tanto tener que ponerse? Como ese orgullo del que nunca pagó por sexo.”

Claudio Zeiger

“No es que no existan, en la historia de la literatura, libros muy importantes cuya primera edición salió del bolsillo de sus autores. Pero sin duda fue el deseo de los demás lo que hizo posibles las siguientes.”

María Rosa Lojo

“También hay que tener la humildad de aceptar si se nos dice que el material no está maduro para ser editado, que le falta trabajo.”

Carlos Costa

“Si la obra tiene calidad, y suerte, podrá llegar a sus lectores. Aunque sean muy pocos. Es sabido que las ventas poco dicen del valor literario.”

Inés Fernández Moreno

“Pagar o no pagar la edición de un libro propio es la cuestión a la que la mayoría de los escritores de este país nos enfrentamos al menos (en el mejor de los casos) una vez en la vida.”

Selva Almada

Editar es meramente darle a un escrito formato de libro y esto es, en general, lo que hacen las editoriales o imprentas que cobran al autor: se limitan a producir ejemplares de calidad dudosa sin publicarlos, es decir, sin distribuirlos ni hacerlos visibles.”

Juan Sabia

“Vaya a saber qué hubiera sido de mi carrera de haberme sentado a esperar que, algún venturoso día, el Hada del Paraíso Editorial me tocara con su publicante varita.”

Marcelo Di Marco

Su libro debe ser tan malo que si no paga, no se lo publican: el prejuicio tiene su fundamento, pero también esconde una cierta ingenuidad, que todo libro bueno encuentra un editor dispuesto a financiarlo.”

Azucena Galettini

“En estos días en que los escritores se multiplican sin descanso, las posibilidades de editar disminuyen con idéntica pasión; una paradoja que, curiosamente, beneficia a un buen número de editoriales.”

Vicente Battista

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