Traductores: Claudia Solans

Responsable de la llegada a la Argentina de la obra de João Gilberto Noll, que tradujo para el sello Adriana Hidalgo, Claudia Solans es, además, escritora. Su libro de cuentos El entierro del diablo resultó ganador del primer premio en el Fondo Nacional de las Artes. En esta nota nos cuenta de sus comienzos en la profesión, la relación entre producción propia y traducción de la ajena y, de yapa, comparte con nuestros lectores un fragmento de La pared en la oscuridad, del narrador brasileño Altair Martins.

–¿Cuál fue su primer vínculo con la idea de traducir?

–El primero que recuerdo fue el encuentro con un texto sobre el oficio de cuentista, de Flannery O’Connor. En esos años había muy poco traducido de esa escritora, tan poco que hasta algunos creían que era un hombre. Al leer esos textos críticos sentí que había una gran cantidad de lectores que se estaban perdiendo de algo y me parecía de una gran injusticia. Pero mi inquietud no pasó de unos borradores en algún cuaderno que todavía tengo por ahí.

En el año 2003, en el marco de una investigación sobre literatura brasileña de la posdictadura, me encontré con un autor con el que me pasó algo parecido: sentí que los hispanohablantes nos estábamos perdiendo de algo. Se trataba de la obra de João Gilberto Noll, un autor muy diferente de sus contemporáneos, un escritor muy transgresor, no sólo por las historias que elegía contar, sino fundamentalmente por su prosa, que no se parecía a la de nadie y del que no había absolutamente nada traducido. Por consejo de mi amigo Santiago Roca, llevé la propuesta a Adriana Hidalgo, donde nos recibieron (a la propuesta y a mí) con entusiasmo y mucha calidez. Con ellos empezamos un camino que sigue hasta ahora, lo que para mí significa un gran orgullo ya que confiaron en mí para traducir gran parte de su catálogo de escritores brasileños.

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Se puede acceder a la nota completa en el Número 6 de La balandra digital, o en en la versión en papel, para lo cual hay que suscribirse.