Voces Actuales de la Antigua Grecia

Dossier Grecia

Por Marcela Hammërly

Narradores-extranjeros

 

 

“Que nada ayuda, que todo va para atrás, que no existe más democracia, ni religión, ni solidaridad, ni humanidad siquiera…”. En Grecia, hoy convertida en centro de la tormenta inmigratoria, fue un puñado de poetas el que salió a manifestarse más prontamente contra esta dura realidad. Luego también los narradores, acaso porque sus escritos requieren más tiempo para llevarse a cabo, aportaron lo suyo. Pioneros desde siempre en el pensar y en el sentir, vemos cómo los griegos reaccionan cada día en las calles, en los diarios, en los canales de televisión, en sus mesas de escribir. Y es debido a estos reclamos que encontramos los nombres de escritores de la vieja y de la joven guardia mencionados juntos. Por ejemplo, el de Kostís Palamás –consagrado ya como uno de los poetas más grandes de Europa– con un Babis Plaitakis; o el de Kostas Varnalis –escritor y protagonista de la resistencia durante la ocupación alemana, distinguido en 1959 con el Premio Lenin de la Paz– junto a la nueva impronta de un Kostas Arkoudeas; a un Konstantinos Kavafis –sin duda la gran figura literaria de la Grecia moderna– con la tan en auge narradora Elena Maroutsou, y así la lista puede ser interminable. Pero quizá remontándonos un poco en el vastísimo pasado literario griego comprendamos mejor esta actualidad.

Las viejas baladas –en su mayoría cantos populares que testimoniaban la vida y las hazañas de los combatientes griegos que desde las montañas sostuvieron una extensa guerra de guerrillas contra los turcos– lograron sobrevivir durante siglos. Mucho después, entre fines del siglo xviii y primeras décadas del siglo xix, el sueño por la libertad se convirtió en el principal motor del pueblo griego y, por ende, toda la literatura, pero en especial la poesía, estuvo caracterizada por los temas patrióticos. Los versos entusiastas del célebre Dionisios Solomós inspiraron a la nación para salir de su cautiverio y liberarse del poder turco. Su admirable “Himno a la libertad”, escrito en 1823, se convertiría posteriormente en himno nacional de Grecia.

Con la ansiada independencia, la literatura helena dará entonces testimonio de las penurias sufridas por un pueblo oprimido, transformándose en el canal por el que navegarán las voces de autores como E. Roídis y A. Papadiamandis (sus cuentos y novelas legaron verdaderos retratos líricos de la vida y de escenarios isleños) o Nikos Kazantzakis (1883- 1957), considerado el escritor y pensador griego más relevante del siglo xx. De su obra, traducida a todas las lenguas y celebrada universalmente, es ineludible citar Odisea (1938) –largo poema épico que retoma la posta de la Odisea de Homero–, Vida y aventuras de Alexis Zorba (1946) –novela que lo catapultó a la fama gracias a la legendaria película realizada por Michael Cacoyannis y protagonizada por Anthony Quinn, Zorba, el griego– y La última tentación de Cristo (1951), llevada al cine por Martin Scorsese.

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